
Es la parte más sencilla y la que más carreras arruina cuando se hace a ojo.
Necesitas dos datos que sacas en cualquier tanda de entrenamiento:
Multiplica y suma margen. Un ejemplo con números redondos: si gastas 3 litros por vuelta y vas a dar 30 vueltas, son 90 litros, más una o dos vueltas de margen: entre 93 y 96.
Y el otro lado de la moneda: la gasolina pesa. Cargar veinte litros de más te cuesta unas décimas por vuelta durante toda la carrera. Margen sí; depósito lleno por si acaso, no.
Si el reglamento marca una ventana de paradas, la decisión es dentro de esa ventana. Si no, mandan tres factores:
La regla práctica más útil: para cuando la pérdida por vuelta iguale la ganancia de parar. Si con gomas nuevas ganas un segundo por vuelta y te quedan diez vueltas, tienes diez segundos de margen para gastar en la parada.
Entras una o dos vueltas antes que el rival al que persigues. Sales con gomas nuevas mientras él sigue con las gastadas. Esas dos vueltas suyas son lentas y las tuyas rápidas, así que cuando él pare, sales por delante.
Funciona cuando: la diferencia entre goma nueva y gastada es grande, el pit lane es rápido y no hay tráfico a la salida.
Falla cuando: las gomas nuevas tardan una vuelta en entrar en temperatura, que es justo la vuelta en la que necesitabas el tiempo.
Lo contrario. Aguantas fuera mientras el rival ya ha parado y está peleando con gomas frías y tráfico.
Funciona cuando: tus gomas se degradan poco, la pista va mejorando, o el que ha parado va a salir metido en un grupo.
Falla cuando: tus gomas caen de golpe. Entonces cada vuelta de más es tiempo perdido que no recuperas.
En una carrera de aficionados, el undercut es el que más veces sale bien, sencillamente porque casi nadie está mirando lo que hacen los demás.
La goma se muere de dos formas distintas y conviene no confundirlas:
Lo que la castiga, por orden:
Cómo cuidarlas sin perder ritmo: gas más progresivo, un punto más de control de tracción en las primeras vueltas con depósito lleno, y no pelear por una posición diez vueltas antes de la parada. Y si notas que se van, levanta dos vueltas: recuperar temperatura cuesta menos que recuperar posiciones con el coche roto.
Y lo más importante: anota lo que pasó. Consumo real, degradación, tiempo de parada. En tres carreras tienes tus propios números y dejas de estimar a ojo.
Una vuelta de margen suele bastar en carreras cortas; dos en carreras largas o con coche de seguridad probable. Cada vuelta de más es peso, y el peso cuesta tiempo en todas las vueltas.
Parar antes que tu rival para aprovechar gomas nuevas mientras él sigue con las viejas. Si sus vueltas son un segundo peores que las tuyas, en dos vueltas le has sacado dos segundos y sales por delante cuando él pare.
Lo contrario: alargar tu tanda mientras el rival ya ha parado. Funciona cuando tus gomas aguantan bien, cuando él pilla tráfico al salir, o cuando la pista mejora con el paso de las vueltas.
Solo si te ahorra una parada o te permite meter menos peso. Levantar en recta para ahorrar y luego perder dos décimas por vuelta durante media carrera casi nunca compensa.
Cómo trocear los 20,8 km, dónde se pierde el tiempo de verdad y los cinco tramos que deciden la vuelta.
Leer →Dónde se adelanta de verdad, cómo preparar el movimiento una curva antes y cuándo toca levantar.
Leer →Banderas, pit lane, salida lanzada y las tres normas que evitan el 90 % de los incidentes.
Leer →Las citas largas llevan parada obligatoria: es donde la estrategia decide de verdad.