
Un neumático de competición está diseñado para funcionar dentro de un rango estrecho de temperatura y presión. Dentro de esa ventana da su máximo agarre; fuera, por arriba o por abajo, agarra notablemente menos.
Eso significa que no existe una presión buena en abstracto: existe la presión de salida que hace que la goma acabe dentro de la ventana cuando está trabajando.
Los dos extremos:
El aire dentro del neumático se calienta al rodar, y al calentarse se expande: la presión sube sola durante la tanda. Ese es el hecho central que hay que interiorizar.
Consecuencias prácticas:
Además hay un bucle: presión alta → menos huella → más deslizamiento → más calor → más presión. Por eso una goma sobreinflada se degrada tan rápido: se realimenta.
Casi todos los simuladores muestran la temperatura del neumático dividida en interior, centro y exterior. Esa lectura vale oro y se interpreta así:
| Lo que ves | Qué significa | Qué tocar |
|---|---|---|
| Centro mucho más caliente | Presión alta: la goma se abomba y apoya solo en el medio | Baja presión |
| Bordes más calientes que el centro | Presión baja: la goma se hunde y apoya por los lados | Sube presión |
| Interior mucho más caliente | Demasiada caída (camber) o barra floja | Ajusta caída, no presión |
| Exterior mucho más caliente | Poca caída, o te apoyas demasiado en curva | Más caída negativa |
| Un lado del coche más caliente | Circuito con curvas de un solo sentido | Presiones distintas lado a lado |
| Delanteras mucho más calientes | Subviraje: arrastras el morro | Equilibrio, no presión |
Cuidado con confundir el diagnóstico: el reparto centro-bordes habla de presión; el reparto interior-exterior habla de caída. Son dos ajustes distintos y tocar el que no es empeora las dos cosas.
Un aviso importante: haz esto antes de tocar suspensiones, barras o diferencial. Con las presiones fuera de ventana, cualquier otro ajuste que pruebes te dará una conclusión falsa.
Las presiones no son un ajuste que se pone y se olvida:
Lo que puedes hacer sin parar: gestionar con el pie. Si notas la goma pasada, dos vueltas más suaves la devuelven a su sitio; si la notas fría, mueve el coche en las rectas y frena algo más fuerte de lo normal para meterle calor.
Cuando las presiones ya están, el siguiente ajuste con más impacto es la suspensión: está en el artículo de muelles y amortiguadores.
La que haga que la goma llegue a su presión objetivo cuando está caliente. Ese objetivo lo marca cada coche; lo que tú ajustas es la presión en frío para acabar ahí después de tres o cuatro vueltas.
Casi siempre porque las presiones siguen subiendo con el calor y se pasan de la ventana. Salir con menos presión en frío lo arregla.
Compara la temperatura del centro de la banda con la de los bordes. Si el centro está bastante más caliente, sobra presión; si los bordes están más calientes que el centro, falta.
Mucho. Un cambio de diez grados de pista puede sacarte de la ventana. Por eso el reglaje de una sesión de tarde no vale igual para una carrera nocturna.
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